miércoles, 24 de marzo de 2010

La ética es una hipocresía moral


Porque Dios, es control. Es darle sentido a las cosas. El mal, es descontrol. Es que nada tenga sentido. Es obvio que dios está en TODOS lados. No podría estar escribiendo sino tendría control sobre los miles de millones de millones de cosas que pasan en este momento y que me hacen llegar a este estado. Pero también es obvio que "el demonio" está conmigo en todo momento. Está más escondido. Tal vez no sea tan evidente. Pero está. Si alguno de esos dos no estaría ya me habría esfumado.
Nuestra valoración del más allá es terrenal. Tener conciencia de la muerte es temerle. Nosotros no amamos a Dios. Amamos su paraíso. Le tememos a su infierno. ¿Alguien recuerda que "el demonio" quería imitar a Dios? La biblia. La religión. El control y el descontrol, son los picos y valles de un fractal. Todo es número.

miércoles, 3 de marzo de 2010

El meme bélico.

No es por una confianza sin fundamento en mi juicio que escribo dando impresión de certeza, es por conveniencia de caracter idiomático
Así lo veo yo - Albert Einstein



Hay signos de que una gran batalla. Una guerra se aproxima.
La idea del cambio de era, la energía desarrollada, ese leitmotiv de la propagación memética, implanta una muy humana y estructurada distinción moral. Ese meme, semilla misma de generación de tiempo y espacio, proclive a, no solo el cumplimiento, sino también, a la producción profética.
Va a ser, no solo difícil, sino también arriesgado mantenerse fuera - y “desde lejos” – de un acontecimiento para el cual se nos "prepara", bombardeando con propagandas, desde la primera interpretación simbólica - mismísimo MEME, mismísimo SER - la primerísima apertura, concentración, explosión vital que forma - ¡que crea!- la vida misma.

lunes, 22 de febrero de 2010

El OTRO

El OTRO es todo lo que amamos, todo lo que odiamos. Es todo a lo que tememos y todo con lo cual nos regodeamos de placer.

Si crees que soy mejor que vos: estás equivocado.

Si crees que eres mejor que yo: no tienes nada que hacer aquí. Mucho menos si crees que eres peor.

No somos ni mejores ni peores. Somos diferentes, y en esa diferencia: IGUALES.

jueves, 18 de febrero de 2010

"En nuestra sociedad".




"La intolerancia de los demás termina donde comienza la nuestra"


Para que una idea sea aceptada, tiene que ganar una guerra, ya que la guerra justifica, fiscaliza, moraliza la victoria. Aprendemos, porque en una guerra de argumentos entre dos ideas ha ganado un extremo de una duda primordial - ¡a ella misma! Mas no aprendes a no dudar.
La guerra es un acto, una obra de teatro - no es un juego -. No importa su tamaño, ni quien se pelea. Si la paz fuese posible -fuese algo que queramos - ni siquiera importaría el por qué se pelean. Importaría quien escribe el libreto.
El sentimentalismo involucrado en y para los actores, genera una especie de sensación... una diferencia - una identificación. Involucrarse en la guerra significa diferenciarse - identificarse con un ideal. La neutralidad es negocio: es alejarse, no involucrarse. Pero no significa ignorar. Es observar. ¡Dichosos los que puedan escribir!
Por eso... tengamos cuidado de los que escriben. Escribámoslos a ellos. Siempre: desde lejos. Tendremos suerte si logramos no involucrarnos en otro tipo de guerra. Tendremos suerte si evitamos sentimentalizar. Pues que todo sentimiento es una moralización de una victoria. La victoria es solo un querer. La voluntad de poder. La voluntad de querer. Una voluntad. El martirio, ya no cabe aquí. Es sentimentalización de otra victoria. De otra voluntad.
Escribir la obra es casi no escribirla. Tomar el devenir como la mismísima esencia, la mismísima razón de SER.
No solo el silencio, sino el ruido también. TODO y NADA. Lejos y cerca. Aquí y allá. ¿Por qué el 0 no es el contrario de 1 y es más fácil pensar que 1 es contrario de 2? ¿Por qué el 1 es tan indivisible que no podría ser el 0 también?
Lo imaginario es una realidad paralela, una especie de bache, un abismo temporal.

martes, 2 de febrero de 2010

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"El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos"
Salvador Dalí.

El sexo es un negocio tan seguro como la muerte porque es su antítesis - ¡la vida misma! - El modo de "asegurar" la vida.

sábado, 30 de enero de 2010

La importancia como herramienta de dominio

Con el fracaso de la sociedad ideal, de los diferentes sistemas aplicados durante el último siglo - incluso antes - la única forma de perpetuar el poder es limitando libertades en pos de los mismos ideales que el poder no puede cumplir. El eterno retorno, lo estanco, estático. La rueda engañosa de una "elite" (o plebe?) dominante, que hace uso de su propia impotencia, negligencia, soberbia, codicia y retórica para continuar en el privilegio de su posición - ¡de su importancia!.

La importancia como valoración moral.

La importancia que se le da a tal o cual cosa es una valoración moral. Es NO SER con el universo. El universo estratifica, pero estratificar no es dar importancia (o restar). Estratificar es ordenar- no dar importancia!!! - Todos los niveles son importantes ya que no hay nivel superior sin inferior.
Son interdependientes. Son la mismísima dualidad, el "esto" y "aquello", o mejor dicho el "esto" y el "esto"!!!. Sin embargo nos oprimimos en la valoración de la importancia. Importancia a lo material. Importancia a lo espiritual. Importancia a la familia. Importancia al amor. Importancia a ¡nosotros mismos!. Cualquier diferencia en importancia pierde toda valoración al tomar la mínima distancia, al dejar de lado nuestra moral histórico-cultural. La importancia es una arbitrariedad, no así la estratificación.