viernes, 22 de enero de 2010

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La muerte es el ideal comunista por excelencia, universalmente vivo y realizado.

miércoles, 20 de enero de 2010

El miedo moral


"A nuestro instinto más fuerte, al tirano que hay dentro de nosotros, sométese no sólo nuestra razón, sino también nuestra conciencia"
Más allá del bien y del mal - 158.

Es nuestro miedo a lo que consideramos malo el poder por el cual se activa nuestra moralidad. Es el instinto básico de supervivencia, adoptado durante años de inculcación externa e interna de una valoración física y moral del placer - ¿o completo rechazo al dolor y sufrimiento?
Un premio a la "bondad" de ciertas elecciones, hasta cierto punto premeditadas, es solo necesario para no liquidar ese instinto primordial de rechazo a la falta de sensación que sería el acabar de los sentidos – ¿¡la muerte misma!?
Si hay algo que abravece a ciertas culturas, son los ritos de dolor. Donde el sufrimiento físico no es correspondido con el sufrimiento moral. Sino más bien con goce moral. Son un nivel diferente en la tolerancia de cierta convención grupal la que determina por herencia cultural las concepciones morales de los individuos que forman, aceptan y firman tácitamente, al menos como posibilidad luego de su nacimiento, el corresponder con culpa u orgullo el cumplimiento o no de tal educación. Más allá de la reacción del individuo al juicio colectivo post-facto, es el instante de conciencia, el instante mismo del SER, justo antes del hecho. Y, sobre todo la conciencia sobre su moral - ¿Es el miedo lo que nos mantiene vivos o lo que nos mata, detiene, ahoga como especie?
Como individuos nos mantiene "vivos". Es la selección natural interna. La perpetuación de la unidad. El 1. No comprendemos – ¡no poseemos! – el fluir de la materia y la energía. ¡Pues porque no se comprende ni posee lo que se ES! Fluir. Es el 1 mismo.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Universo

Tenemos miedo a la muerte.
Incomprendemos el final y el principio.
Tenemos la máxima libertad del QUERER.
Podemos elegir entre autosanarnos para sanar nuestro universo
o autodestruirnos para enfermarlo.
El final del universo - ¡del universo propio! - es otro principio.
La energía es vida y la vida es energía.
Estamos vivos con el universo.
Podemos viajar por el universo con solo quererlo.
Porque el universo es tiempo. Tenemos todo el tiempo del universo.
La imaginación humana es el universo pensando.
Lo que más nos cuesta ver es lo que está lejos y cerca de nosotros.
¡Los límites del universo y el átomo mismo!
Son la misma cosa.

lunes, 26 de octubre de 2009

¡Pare de sufrir!

No busco pareja, busco adversarios. Alguien que merezca la pena suficiente de aplicar todas las fuerzas y las armas necesarias. Eso fuiste, pero ya no. O lo has vuelto a ser pero no me prestas batalla. O ya no estoy a tu altura. Sin embargo, la incertidumbre sobre el estrado me pide que te espere. No quiero aceptar que no estamos a la misma altura. Ni quiero esperar a que igualemos la marcha. Pero sin embargo, te espero, donde sea que esté. ¿Me estoy autoconvenciendo de que era algo más que sexo lo que tuvimos? De todas formas: ¿Qué importa lo que tuvimos si ya no existe? Ya no “se hace”. Lo que existe es el ahora. Y yo estoy aquí ahora porque así lo quise - ¡porque así lo pude! Y sin embargo te sigo esperando. Hay algo que nunca podré negar y es que formas parte de mí. Pero como no puedo negar eso de vos, tampoco puedo negarlo de otra persona. Claro que… te conozco. Y lo que más te molesta es eso. Lo que más te molesta es que te ofrezco lo que quieres, pero por orgullo y miedo no quieres – no puedes aceptarlo. Quieres apegarte a conceptos y definiciones que ni siquiera tu respetas. Porque llenarse la boca con palabras es fácil, mas no llenarse del “verbo”, de accionar aquello que decimos. Lo he comprobado, y compruebo, al escribir esto. No se evita lo que se tiene superado - ¡Se le pasa por encima! Basta de compadecerse. A mí mismo y a los demás. ¡Todo altruismo es falso ya que hasta el bienestar del otro es una aspiración del propio altruista! No existe, no ES, el “quiero que seas feliz”, porque el querer algo para otro ya significa una intención propia. El altruismo es la forma más evidente para engañar estúpidos. El altruismo crea los lazos que nos flagelan - ¡no nos unen! Y lo que es peor de todo: tampoco nos separan. Nos atan al dolor. ¿Qué tiene de malo el egoísmo sincero? ¿El egoísmo cínico? Nada - ¡No miente! Y como el “bien” y el “mal” cada vez tienen menos significado “moral” y más de objeto abstracto, de idealismo, que de verdad y realismo, yo no te juzgo sino que te admiro. No por tus palabras sino por tus hechos. Me dolió tu engaño porque no deja de dolerme el engaño que me hago a mí mismo. Y es por eso que no tengo nada que perdonarte. Solo tengo que perdonarme a mí mismo. Por eso tus palabras me importan un bledo y ahora solo hablo con tus actos. Que pueden ser engañosos pero solo muestran el fin último de tu egoísmo. Este es el manifiesto de mi razón para dejar de dedicarte vida. Dejar de dedicarte espacio. El problema no es olvidarte: ¡es vencerme a mí mismo! Porque lo que amo de vos es tu enseñanza y eso ya me acompaña para siempre.
No ser altruista no significa violencia. “Violencia es mentir”. No ser altruista significa amor a la vida. Y la vida es muerte. No autoproclamarse altruista es demostrar una gota de verdad. Claro… pero si sufro es porque quiero convalecer, no quiero que se compadezcan. En realidad me compadezco y genero lástima para que ayuden. Porque me criaron pensando que tengo que “ayudar”. Yo no tengo que ayudar. A veces quiero y otras veces no me importa, y eso no significa rencor. ¡Significa egoísmo! Pero a los dominadores actuales les gusta separar entre el bien y el mal: Darnos una moral en la que bajo el bien se “esconde” el altruismo - Lo que es peor: ¡que el altruismo es el BIEN! Y no nos damos cuenta que es así como nos engañan y obligan a jugar su juego. Porque eso no es guerra: es juego. Uno juega o pisa a quienes domina, pero en la guerra se gana el lugar: “sobre adversarios iguales… Igualdad ante los enemigos”. Esto no es un llamado a la masacre de personas sino a la masacre de los dogmas. Una masacre a los extra e intra condicionamientos. Alguien es mi enemigo porque le rindo amor; no se lo debo- ¡se lo doy lo pida o no! La “guerra” se le declara a los débiles y a la “verdad consensuada”. La GUERRA se le declara al adversario digno, al límite. No al “buen” o al “mal” “gusto”. Al GUSTO en su totalidad.
¡Y el problema no es la mentira sino la fe en ella! El anarquismo puede ser una seductora manifestación del altruismo que aun pueda quedarme y me niego a dejar, o bien es la manifestación máxima de mi egoísmo fisiológico: mi voluntad de poder y por ello mi voluntad de vivir. ¡Mi instinto de supervivencia!
¿La incondicionalidad de mi amor? Esto no es incondicional. Es satisfactorio sentirlo. Es puro y total deseo. Es la pérdida de tu forma y la transformación en mi mentalidad de la idea de ti. Y “las ideas son a prueba de balas”. A prueba de las balas de tu voluntad. No solo te amo porque quiero, sino también porque puedo. Y mi amor dista mucho de ser una ofrenda. Ni siquiera es fe. Es experimentación, observación y sentimiento. No te lo ofrezco porque no me interesa que lo aceptes. Simplemente te lo doy. Lo pongo ante ti pero no puedes tocarlo porque no lo ves, ni lo sientes, ni lo hueles, ni lo oyes. Esta simplemente dentro tuyo -¡y lo que buscas aniñadamente fuera! Es la conexión suprema y eterna. El todo y la nada. No necesito tu sexo – mas ello no quiere decir que no te desee. Ya lo tuve, ya sé lo que es. Cuando estaba con vos deseaba el sexo con otros. Deseaba conocer a otras personas. ¡Pero aun así deseaba hacerlo con vos! ¡Aun lo hago! Porque en ti vi más cosas que un cuerpo y una satisfacción carnal. Vi en todo su esplendor un pedazo de VERDAD. Vi tu extrema necesidad de ser comprendido, tu grito autosofocado por orgullo y miedos, por tu egocentrismo - que dista mucho del egoísmo al que hago alusión. Y esto no es piedad, mucho menos compasión. Es una declaración de guerra.

domingo, 18 de octubre de 2009

Cuando me digas te amo… (de Pepe)

Si me decís te amo espero no sea: una pregunta, un suspiro, una condena, sino una afirmación.
Pero no es necesario que uses tu lengua de esa forma para manifestarlo.
Si lo sientes simplemente hazlo, y que eso no te moleste, limite o represente sacrificio.
Amor es siempre libertad, pureza e infinitud. Piénsalo bien, si es lo que quieres decir. Pues no digas un te amo que suene al castigo de los reproches, o al egoísmo posesivo, ni al orgullo de saber qué me conviene, cómo y cuándo; y esto siempre bajo el yugo de tus opiniones.
Amor es dejar crecer, compartir la expansión y disfrutar el mientras.
No me digas despacio al oído "te amo" antes de dormir si el resto del día no lo festejaste en mi presencia. Si cuando nos juntamos es para escuchar tus rutinas y lamentos, o las consideraciones hechos y personajes de tu historia. Pues quiero brindis, sonrisas y alegrías que despierten el interés de tu encuentro como el juego perfecto en el que danzamos según nuestras reglas, por las que somos siempre participantes sinceros de esta unión elevadora que confirma con honestidad el placer de reencontrarse.
No me susurres "te amo" luego de hacer el amor y que suene como un premio. Nunca me digas "te amo" y te aflijas si mi respuesta no es la que buscabas. Pues ese amor condicionado no lo quiero, porque el amor, si un día lo sientes por mí, no puedes dejarlo o perderlo por mi acción, ya que la palabra AMOR conlleva una gran dosis de desinterés, que no implica la concordancia de mi actuar según tus conceptos o caprichos.
Amor tuvo un Dios por sus criaturas y vació sus dogmas con el espacio divino del libre albedrio. Amor no sienten los que exigen culpas en su nombre. Poco saben de AMOR los que gritan y escriben "te amo" si creen que esa es su condena y su dolor. Tendrán que amar entonces un poco menos a la pared de emociones ignorantes e insensatas que les bloquea la vista, porque el AMOR es el universo lejano en el horizonte de las personas que pueden vivir su realidad diferente, con los ojos poderosos, del respeto y la humildad, de las ganas y el perdón, de quien lo dice en acción, a cada segundo y con la convicción de que en ese lugar mágico del amor vamos a encontrarnos un día todos los que consecuentemente creemos en su fuerza y voluntad. En la naturalidad de su ascendente deber que es la salvación.

lunes, 28 de septiembre de 2009

En el valle, entre dos montañas.

"Hay opios para el remordimiento, narcóticos que pueden acallar el sentido moral hasta dormirlo. Pero aquello era un símbolo visible de la degradación del pecado. Era un signo siempre presente de la ruina a que llevan los hombres a sus almas".
"Llenó hojas y hojas de ardientes palabras de pesar y de ardientes palabras de dolor.
Existe una voluptuosidad en hacerse reproches. Cuando nos censuramos, sentimos que ningún
otro tiene derecho a hacerlo. Es la confesión, y no el sacerdote, quien nos da la
absolución. Cuando Dorian terminó su carta sintióse perdonado".
"El retrato de Dorian Gray" - Oscar Wilde

Es tan divertido tener problemas. "Últimamente solo escucho tus quejas". ¡¡Pero si das para mucho más que eso!! Todo se trata de un balance; no existe lo bueno sin lo malo. Una cosa sin su opuesto. La ausencia y la presencia. Un balance, un equilibrio. Incluso la búsqueda espiritual de alguien “equilibrado” es señal de su desequilibrio y su problema, puesto que la búsqueda es solo un problema informático. Solo es un nivel diferente en la MENTALIDAD hermética. La seguidilla de estos principios a partir de la generación de un pensamiento es maravillosa porque revela la formación de la realidad, que no es otra cosa sino un estado mental. Lo interesante de poder concientizarlo es el control que ello conlleva. El “querer controlar” está mentalizado, estratificado, resuena y está polarizado, yendo y viniendo, coaccionado por una especie de moralidad, que no es sino una mentalización del ideal de realidad que es convención. Pero es allí donde falla esa mentalización. Peca de soberbia y encuentra su límite en el efecto que causa. Siempre se trata de un círculo. Y es por ello que la moral es algo flexible. Pues cualquier imposición autoritaria es falsa. Cayendo en el abismo de la inacción y la parálisis, causadas por el término de la polaridad en cierto nivel y el salto vibracional a otro, modelamos el mundo en el que vivimos. Lo transformamos. Cambiamos nuestra realidad. Uno se esfuerza y tiene cierta compasión por quienes no quieren ver. Pero no es el enojo o la frustración quien cambia el mundo. Es la aceptación, la paciencia. Paciencia no de esperar, sino de paz y cambiando desde la incondicionalidad, con amor. Hoy leí sobre el sufrimiento y el “amor”, no del incondicional sino de ese amor que llamamos “complementario”. Hoy escuché sobre el sufrimiento y el “amor”. El sufrimiento no es más que el control y el condicionamiento de nuestra moral, valores, preceptos y conceptos. Es la falta de aceptación e ignorar la conciencia. Todo ello que empieza desde abajo, termina arriba. Si comenzamos desde abajo y cambiamos nosotros es inevitable - ¡realmente es inevitable! – cambiar lo de arriba. Un voto, por ejemplo, no es un cambio. ¡Un voto es un contrato firmado anónimamente por el votante! ¡Qué cobardes, necios e ingenuos! La crisis de representatividad está en que cuando no se cumple el contrato no se sabe a quién se está perjudicando. Dentro nuestro duerme ese falso alivio, blasfemo, del anonimato. ¡Es nuestra condena! Pero quien juzga es la conciencia que ignoramos. Y mientras más la ignoramos, tratamos de controlarla y, en algunos casos, hasta pedimos consejos solo para intentar justificar nuestro autoconvencimiento. Y es aquí donde el círculo hermético de los 7 principios interrelacionados marcha. Una cosa que tapa a otra genera la realidad en la cual nos movemos inconformes. ¡Es fácil culpar a otros! Parece que esas bellas protuberancias que salen de nuestras manos, y no por nada son útiles para crear, lo son también para señalar. Hay mucho para aprender. Dejemos de arrepentirnos, culpabilizarnos y victimizarlos, cuando no somos más que víctimas de nuestra incapacidad para ACEPTAR. ¡AMÉMOSNOS al menos a nosotros mismos!

jueves, 17 de septiembre de 2009

Sobre la verdad y el amor

"Hay miles de argumentos validos, pero si te da miedo no sirve.
En especial porque tal vez ocupandote de otros,
no te haces cargo de vos"
Jose Ignacio Storni

Hacerse cargo de la verdad no es tarea sencilla. Significa no imponer excusas, significa no pedir disculpas falsas y carentes de sinceridad. Significa no arrepentirse de los propios actos y aceptar las consecuencias. Hay cierta “necesidad” en tapar la verdad sobre nuestras acciones, y las verdaderas intenciones tras ellas. Es una necesidad alimentada por un miedo nefasto. Miedo a que NUESTRA verdad no sea bien recibida. En realidad, hasta ese mismo miedo puede considerarse hipócrita, pues es solo excusa de una proyección de soledad a futuro, fundada en el egocentrismo y posible coacción sobre nuestro accionar. Coacción que, supuestamente, los demás ejercerían afectados por una verdad ajena (la nuestra). Pues, todo este rollo de blasfemia cotidiana, y disfrazado de falsa consciencia es un circulo vicioso atraedor de mentiras, engaños, desencuentros, cargos de conciencia, dolor, proyecciones y falsos apegos. ¿Tan idiotas somos como para no darnos cuenta de que este círculo vicioso solo se rompe con decir la verdad y hacernos cargo de ella? ¿No es eso, acaso, el ser consciente de los propios actos? ¡Cuán liberador es decir lo que uno piensa a consciencia! ¡Y si no estamos seguros de lo que decimos mejor cerrar la boca!
No está demás decir “te amo” si lo sentimos en determinado momento. ¡Está demás pensar que debemos sentirlo todo el tiempo! Porque ese “te amo” es tan efímero como las palabras. Tan limitado como el lenguaje y la escritura. El verdadero amor es aquel incondicional. Aquel que no pide nada a cambio. Aquel que no tiene excusas, que no pide perdón y que no se arrepiente. El verdadero AMOR, el incondicional, es aquel definido por todo lo que no es: Excusas, disculpas y arrepentimientos. Estas acciones son aquella polaridad de la cuestión en sí. El otro extremo: MIEDO. Miedo a estar solos. ¡Criatura idiota! Venimos y nos vamos de éste mundo completamente solos, y el tiempo que “vivimos” en él estamos y somos completos. Vivimos aterrados con la idea de una carrera contra el tiempo tratando de encontrar complementarios. ¡Idiota iluso! No se puede complementar lo que ya está completo. Se puede sumar y compartir, pero completar no solo es innecesario sino imposible.
Aquel que no tiene miedo es el encaminado hacia la libertad. Aquel que no tiene miedo es quien AMA. Aquel que no tiene miedo vive, los demás solo idealizan realidades sumergidos en la ignorancia de su SER y su ESENCIA. Idiotizados por la tercerización y personalización de una figura material y finita, que falsamente centralizada, los aleja de la verdadera naturaleza de su existencia. Atados a tablas y pasados. Idealizando futuros y negando lo único que existe: El presente. Esclavizados bajo promesas falsas y subordinados de idiotas mayores. Cegados con estiércol histórico-socio-cultural y educados en doctrinas esclavizantes de eterno retorno emocional y estancamiento evolutivo nos convertimos en títeres de titiriteros. Mas, yo odio a los títeres y a los titiriteros. Yo quiero ser creador. Y quien crea tiene que destruir, como quien destruye el mármol para crear la escultura. ¡YO SOY!